Educación sexual en Murcia

5 MENTIRAS SOBRE LA EDUCACIÓN SEXUAL

La educación sexual está relacionada con la expresión de necesidades individuales y sociales, la salud sexual, los derechos humanos y el derecho a la información. Cuando se trata de jóvenes y adolescentes, la educación sexual proporciona una serie de conocimientos fundamentales para asumir la responsabilidad de su sexualidad, para conocer su cuerpo, para aceptarse. Sin embargo, las falsas informaciones sobre educación sexual generan mitos y prejuicios sobre este tipo de intervenciones. A través de esta publicación, desmiento muchas de esas mentiras y medias verdades. ¿Te animas a seguir leyendo?

1) Hacer educación sexual incita a que las chicas y los chicos comiencen a masturbarse y a tener relaciones eróticas de forma precoz.

FALSO. Son varios los estudios científicos (Li et al., 2017; Unis y Sällström, 2019; ) que señalan que la educación sexual retrasa el inicio de las relaciones eróticas. Participar en programas de educación sexual, por el contrario, permite que las y los jóvenes se conozcan, se acepten y se disfruten desde el autoconocimiento y el autocuidado. Esto es, favorece que las y los jóvenes se conviertan en personas autónomas, responsables y capaces de tomar sus propias decisiones, así como de construir relaciones basadas en el respeto, el conocimiento, la libertad y la diversidad.

2) La educación sexual más efectiva es aquella enfocada en la abstinencia.

FALSO. Este mito se basa en la idea de que la sexualidad tiene que seguir siendo un tabú. ¿Y a quién beneficia el tabú? Solo a quienes les interesa el desconocimiento.

3) Las familias son las únicas responsables de la educación sexual de sus hijos/as.

FALSO. El papel de las familias es de gran importancia en la educación y formación de sus hijos e hijas, incluido en lo que respecta a la educación sexual. Sin embargo, esto no significa que las familias constituyan el único agente que ‘educa’ o tiene competencias para educar. Es por ello que las leyes y los derechos fundamentales de los niños y adolescentes están por encima de los prejuicios de las familias. Por ejemplo, ¿te imaginas a unos padres prohibiendo que su hijo reciba un taller sobre el peligro de las pseudociencias? ¿Y sobre el Holocausto porque son negacionistas? Otra cuestión que hay que valorar es que las familias no sustituyen el rol de los profesionales de la educación y viceversa. Ambos conviven y se complementan.

Mentiras Educación Sexual

Es básico informar a las familias sobre lo que implica la educación sexual

Algunos padres omiten su responsabilidad cuando se trata de hacer educación sexual desde casa, otros no saben cómo empezar, hay quien teme transmitir falsas creencias o conocimientos obsoletos… Por ello, quienes hacemos educación sexual no solo somos un profesional de referencia para las chicas y los chicos, ¡también para las propias familias! ¡Incluso para el profesorado! Es básico informar a las familias sobre lo que implica la educación sexual, sus beneficios y por qué es importante que las intervenciones se adapten a la edad madurativa de los menores.

4) La educación sexual es enseñar prácticas sexuales.

FALSO. Hacer educación sexual no es explicar el Kamasutra, pero es posible que algún chico o chica mencione en clase el Kamasutra, a Mia Khalifa o al ‘Niño Polla’ para impresionar a su grupo de iguales. También es muy posible que no haya leído el primero, pero que, en cambio, sí que haya accedido de forma masiva a varios contenidos pornográficos. Es habitual que las chicas y los chicos tengan curiosidad y por ello, es fundamental hablar de ello con naturalidad y desde el respeto. Por tanto, hacer educación sexual puede estar relacionado con comprender y desmitificar muchas expectativas sobre la sexualidad generadas por la pornografía, la desinformación y los ‘teléfonos rotos’. Es decir, por fuentes inadecuadas y de veracidad discutible.

5) La educación sexual no es un derecho.

FALSO. Según recogen varios tratados internacionales, la educación sexual sí es un derecho. A menudo suele contemplarse como parte del derecho a la educación, los derechos sexuales y reproductivos, el derecho a la libertad, el derecho a la salud, el derecho a la información o el derecho a la no discriminación (ONU, 2006). No obstante, en el año 2010, en un informe el Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la educación advirtió de que “la educación sexual debe ser considerada un derecho en sí mismo, obviamente asociado a otros tantos bajo el principio de la interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos”.

 

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