Enfados en las relaciones

DISCUSIONES Y PAREJA: LO QUE SE DEBE EVITAR 

Ninguna relación humana está exenta de conflictos. Ninguna relación es más o menos sana por la ausencia de conflictos. Lo que hace, entre otras cuestiones, que una relación sea sana es cómo resolvemos esos malentendidos, desavenencias y problemas. Las discusiones en las relaciones amorosas no pueden sortearse. Antes o después el enfado va a atravesar nuestra relación. Pero sí existen actitudes que contribuyen a que el malestar no aumente y los problemas no nos separen. 

Es importante regular la intensidad del enfado si no queremos dañar a la persona que amamos.

No es lo mismo hablar las cosas de formada calmada, con serenidad, exponiendo nuestros puntos de vista o los motivos de por qué te sientes ofendido que hacer aspavientos o poner malas caras a tu pareja con el objetivo de que descubra por qué te has enfadado… Y, a riesgo de que no lo haga (o sí), expresarte con intimidación o a modo pasivo-agresivo… 

Es posible que esa persona nos ofendiera o se equivocara, pero… ¿Es necesario hacer más herida? Si no queremos convertir una discusión en algo que nos separe, hay límites que debemos tener claros y no traspasar. ¿Alguna vez has pensado en cuáles son esas líneas rojas que no hay que cruzar en las discusiones con una pareja? Aquí describo algunas ideas…

  • Aunque estés enfadado/a, no quiero que revuelvas en mi pasado y toques esas cosas que me dejaron herida…
  • El hecho de que estemos enfadados no justifica que usemos nuestras inseguridades para hacernos más daño…
  • Sí, te he ofendido y te pido perdón. Pero no quiero que me castigues usando la ley de hielo. 
  • El presente es lo que cuenta en esta discusión. Así que, por favor, no saques la lista de todos mis errores y centrémonos en el ahora. 

Y tú, ¿qué decides hacer cuando te enfadas con tu pareja? 

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